Cosmos

Proyecto personal de corte editorial que versa sobre la carrera espacial. Este libro narra la confrontación entre dos paises que se postulaban como superotencias y dividieron el planeta entre oriente y occidente en la mitad del siglo xx, dando inicio a una nueva etapa de exploración más allá de lo imaginable.

El gran viaje

«Dentro de un milenio nuestra época se recordará como el tiempo en que nos alejamos por primera vez de la Tierra y la contemplamos desde más allá del último de los planetas, como un punto azul pálido casi perdido en un inmenso mar de estrellas». Carl Edward Sagan

Capítulo primero

La carrera espacial

Los inicios del viaje

La carrera espacial dibujó una etapa única en toda la historia de la humanidad, por lo que supuso en términos de esfuerzo y superación, en un marco realmente corto de tiempo.

Un mundo bipolar

Tras la segunda guerra mundial, dos potencias se disputaron la hegemonía internacional, dando origen a una espiral de acusaciones veladas, paranoia y conspiración. En este escenario se originaba el caldo de cultivo que dió lugar a la guerra fría entre Rusia y Estados Unidos. Esta división tajante entre oriente y occidente planteó una estructuración completamente bipolar. Dibujó una simetría perfecta entre ambos países. Dos modelos de entender la vida, dos formas de organización política que pretendían convertirse en la interpretación hegemónica de un mundo cada vez más global. Ambos países se erguían como postulados completamente antagónicos y se desarrollaban de manera paralela.

La aversión ideológica definía a un enemigo abstracto que residía oculto en el otro hemisferio del globo. Un enemigo que se antojaba desfigurado, informe, y que representaba la encarnación del mal absoluto. Ése era el mensaje institucional. Este contexto de alarmismo social fue provocado por una manipulación atroz, una visión sesgada y un conservadurismo fanático que promulgaba el rechazo hacia el supuesto adversario.

Fue una época de histerismo, en la que los medios animaban a escudriñar el cielo con suspicacia ante un posible ataque nuclear. Un estado de estrés y tensión, del que se aprovecharía Orson Welles para colapsar las calles de un país de doscientos millones de habitantes, mofándose de ese estado de paranoia, en gran medida, autoinfligido. Sorprendentemente, toda esa tensión acumaluda que incitaba a una carrera armamentística sin comparación, fue desviada repentinamente hacia una competición que aplacó temporalmente el emergente espíritu bélico: La carrera espacial.

La última frontera

El mayor viaje realizado por el ser humano, se inició en el contexto de una espiral de competencia directa entre dos superpotencias. Se forjaba así, una era en la que se traspasó una de las mayores fronteras que el hombre ha superado a lo largo de su evolución, ampliando los horizontes, hacia una meta todavía incierta.

Como es lógico, cuando se produce un momento culminante para la humanidad, el ingenio se convierte en un valor al alza, y en este caso, la carrera espacial no fue una excepción. Esta competición por alcanzar el cosmos supuso un enorme renacimiento tecnológico. Las implicaciones propias de toda la investigación y desarrollo aplicados a esta nueva misión de conquistar el espacio, tuvieron una repercusión directa en otros ámbitos más terrenales y cotidianos.

En muchos casos fue objeto de crítica la inversión desmesurada de fondos, especialmente, por parte de los Estados Unidos. Pero toda esta inversión, conllevó un apogeo científico que concernía al ámbito educativo y de desarrollo. La carrera espacial fue, incuestinablemente, la principal impulsora de la revolución tecnológica que tendría lugar en la segunda mitad del siglo XX.

La carrera espacial

El génesis de este periplo germinó durante el transcurso de la segunda guerra mundial. Bajo la tutela del científico alemán Wernher von Braun​, se lanzó en 1942, el primer misil balístico: el cohete V2​; una obra de ingeniería que puso en jaque a Inglaterra y Bélgica en el trecho final de la guerra.

Tras la contienda, la llegada a Berlín otorgó a los vencedores un botín de guerra que sería clave para el posterior desarrollo de sus respectivos programas: los científicos alemanes que participaron en el programa de desarrollo de los V2​. Este trofeo se repartió sigilosamente entre Estados Unidos y Rusia, en las respectivas operaciones Paperclip​ y Osoaviakhim.​ Los científicos alemanes contribuyeron en ambas potencias al desarrollo de cohetes balísticos.

Obviamente, estos programas se financiaron inicialmente con fines más oscuros que la conquista del cosmos, pero al fin y al cabo, fue esta tecnología la que posibilitó el inicio de la carrera espacial. El propio Von Braun​ creador de los V2​ fue integrado en la NASA​ tras la guerra, y se convirtió en el principal diseñador del Saturno V​, que llevaría a Neil Armstrong​ a pisar la superficie Lunar.

El 4 de octubre de 1957, con motivo del Año Geofísico Internacional​, la URSS​ puso en órbita el primer satélite artificial: el Sputnik 1​. Este gran avance para la humanidad disparó la tensión en el paranoico grueso social de los Estados Unidos. El sonoro “beep-beep-beep…” que emitía el Sputnik​, con una frecuencia regular, desquiciaba a la estresada población estadounidense. Los medios americanos formulaban conjeturas acerca de un hipotético código secreto que debía ser descifrado. La crispación se incrementaba ante la latente amenaza de los ‘beep’s’ emitidos por el satélite que orbitaba plácidamente, ajeno al ajetreo.

En Moscú el éxito se celebró meridianamente. Pese a que evidentemente una parte del Kremlin no era ajena a las posibilidades que esto suponía en la guerra espiatoria, desconocían el alarmismo social que estaban generando las emisiones acústicas producidas por el Sputnik 1​, las cuales tenían en realidad, un carácter meramente indicativo y completamente inofensivo.

Tras el lanzamiento del Sputnik 1​, el gobierno de los Estados Unidos se vio obligado, ante la presión mediática y social, a enviar al espacio el satélite Explorer 1​, iniciando así el pulso entre dos superpotencias que que se adentraban en un proceso de competición enfermiza. Para ello se destinaron desorbitados recursos con el fin de ganar una carrera sobre la que se sustentó gran parte del desarrollo tecnológico de la segunda mitad del siglo.

Esta carrera marcó una época que finalizó, paradójicamente, con el exitoso acoplamiento entre una nave soviética y otra estadounidense en el proyecto conjunto Apolo-Soyuz​ en 1975. Los medios de la época describieron acertadamente el acoplamiento como ‘un simbólico apretón de manos’ entre ambas superpotencias, que marcó el fin de una era irrepetible.

La caja negra

La caja negra es parte de un proyecto editorial que aúna fotografías, ilustraciones y relatos desde un enfoque documental sobre el mundo underground del graffiti.

El rumbo

Introducción del Proyecto

Partimos de un postulado derrotista, no pretendemos salvar el mundo, éste se salvará cuando los humanos desaparezcamos de la faz de la tierra. Lo que nosotros buscamos es la libertad individual propia y directa. Primaria. Sin conceder ninguna concesión a la razón que destruye los instintos. Nosotros volvemos al origen primario y sostenible, en el que somos conscientes de que nuestra realidad es todo lo que nos rodea a cada instante y que esta es infinitamente alterable. Vuestro sistema trata de configurar nuestra realidad, y nosotros le declaramos la guerra, convirtiéndolo en un juego en el que se disputa nuestra libertad absoluta, no se pueden cometer errores y para ello hemos desarrollado nuestro propio sistema de trucos reinventado nuestras propias herramientas. Este juego es una excusa para destruir el sistema. El sistema es una moneda de cara y cruz. La cara es el hemisferio norte, el anverso. Ésta, como nuestro juego, tambien se ciñe a al realidad que le conviene, y delimita el resto a través del uso de fronteras de contención en el canto de la moneda. Sobre este punto, aclarar que no existe un idealismo utópico. Este juego no pretende arreglar la cruz, si no destruir la cara, hasta convertirla en el esperpento que se nos antoja. Este proyecto trata de documentar, no de revolucionar el mundo. No pretende ser la caja de Pandora. Pretende ser la caja negra de un avión que se va a inmolar, perseguido por cazas del FBI que buscan derribarlo para evitar males mayores.

ESPACIO CONVERGENTE

ESPACIO CONVERGENTE es un proyecto de, reflexión, diseño e intervención,   sobre el espacio público.

“Este proyecto pretende abordar un análisis sobre el Espacio público. La finalidad de dicho análisis, pasa por implicar al receptor en una reflexión sobre el uso de este espacio común a todos nosotros, donde convergen inevitablemente lecturas contra- puestas y en el cual, las relaciones de poder, no son ecuánimes ni equitativas entre el sistema y los usuarios.

La estructuración general de las ciudades se define de forma más o menos estandarizada, y se dan una serie de estrategias constructivas que permiten establecer algunos puntos comunes a todas ellas. De modo vertical (desde el sistema hasta los usuarios) el estado determina e implanta pautas de desarrollo, estructuración y comportamiento.

En gran medida, la habitabilidad de los espacios comunes delega en una mera capacidad de tránsito, ya que la filosofía imperante de gestión de este espacio, pasa por optimizarlo para obtener un mayor rendimiento económico. Esto se hace eviden- cia incuestionablemente en la publicidad, el estado ubica en el espacio común, soportes para que empresas privadas puedan hacer llegar a los usuarios de este sistema sus mensajes publicitarios en los que ofertan determinados productos. Es evidente que este tipo de acciones no poseen la finalidad social, que a priori, se le presupone a un organismo que tiene la obligación de gestionar.

Como propietarios y usuarios del espacio público tenemos la obligación de conformar de manera consensuada una nueva definición sobre este término, que impida a la gestión ejercida desde el sistema prostituir sus fines bajo intereses lucrativos. Pero para llegar a esta definición consensuada, es importante una reflexión previa sobre como funciona hoy en día, lo que consideramos ‘espacio público’ un espacio que se presupone común y libre, inviable sin la capacidad de autogestión del colectivo, por la sencilla razón: La gestión externa responde a intereses ajenos al conglomerado social y cuyos sistemas de organización colectiva trascienden a la utopía, cobrando vida de forma esporádica a través de autogestiones asamblearias que podrían servir como modelo equitativo de estructuración de habitabilidad social y espacial.

Desde un postulado de análisis objetivo, antes de re-interpretar este espacio es preciso re-flexionar acerca de cuestiones universales que conforman la definición del espacio público desde una perspectiva múltiple, que nazca del conjunto de todos los usuarios.

Por último, este proyecto sitúa el foco de atención sobre los elementos de naturaleza privada que interfieren en la esfera pública, dividiéndolos en dos grandes bloques: Publicidad y Panoptismo.”

Objetivos:

1. Inducir a una reflexión sobre como elementos de índole privada (B) inciden en la esfera pública (A) generando así un conflicto entre ambas realidades diametralmente opuestas.

2. Catalogar y clasificar los conflictos derivados de dicha convergencia como una serie de dicotomías entre realidades opuestas que afectan al espacio público: público-privado / libre-restringido / usuario-sistema /abierto-cerrado / cuestionamiento-imposición…

3. Ubicar este conflicto en el espacio, contextualizado en la idiosincrasia de la ciudad donde el conglomerado social define la esfera pública por antonomasia, y en la cual el incipiente desarrollo de un sistema alejado de la necesidad de sus usuarios converge en C.

CONSTRUCCIÓN DE UN SISTEMA…

…Polivalente, desde el cual se puedan generar diversas aplicaciones que reflexionen sobre el medio, y que permita una posterior catalogación temática en función de los aspectos que trate. Para la posterior estructuración se desarrollan una lista de 12 dicotomías entre lo público y lo privado que permiten concretar y focalizar el problema de una forma estructurada.

El sistema deriva del concepto ‘silogismo convergente’ pese a que éste, posee una estructura diferente en cuanto a su función frente a un silogismo clásico. Parte de una premisa universal y se contrapone a una segunda premisa de carácter sugerente. Entre ambas surge una contradicción que deriva en una tercera premisa, que reafirma la realidad del conflicto generando una paradoja. Su función es focalizar el conflicto que surge entre ambas realidades contrapuestas: La esfera pública (azul) y la esfera privada (Amarillo).

Las aplicaciones que se generan a partir de este sistema pueden ser de carácter funcional o informativo, pueden estar construidas sobre un soporte real a pie de calle y a modo de campaña, o generarse como infografias que respalden un contenido teórico.